De un extremo a otro de Bolivia: partiremos de la hermosa ciudad de Sucre, famosa por su clima templado y su arquitectura, para después ir a descubrir Potosí con la mina de plata del Cerro Rico a 4000 metros sobre el nivel del mar y continuar hasta el Salar de Uyuni con termas y géiseres, el desierto de Siloli y Dalí, las lagunas de diversos colores, flamencos, la isla de Incahuasi y el cementerio de trenes. Tampoco pueden faltar La Paz con su centro histórico y el Valle de la Luna, ni Tiwanacu con sus enormes monolitos. Y para cerrar con broche de oro, nos adentraremos en la selva de Trinidad, en Chuchini. Todo ello para entrar verdaderamente de puntillas en el espíritu de este país, como auténticos viajeros.

















